El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, desestimó la afirmación de que los cuatro soldados salvadoreños que habían desaparecido hace casi una semana tras una emboscada de pandillas en Haití hubieran sido localizados sin vida, según informó el New York Times. El diario estadounidense anunció que los cuerpos habrían sido recuperados ese mismo sábado, presentando serias quemaduras y habiéndolos entregado a un contingente militar salvadoreño que arribó a Haití el viernes. Según la información oficial, los restos habrían llegado al aeropuerto internacional bajo la custodia de un equipo de las Fuerzas de Supresión de Pandillas (GSF), misión respaldada por la ONU. En respuesta, Bukele indicó en su cuenta de X que los objetos hallados «corresponden a un niño y a un hombre de estatura notablemente mayor» que la de los desaparecidos, además de llevar un uniforme de otro país, y que también se encontraron credenciales de identificación y uniformes militares pertenecientes a otras naciones. El mandatario subrayó que «no son nuestros hombres». La GSF había desplazado fuerzas especiales a la zona de Plaine du Cul‑de‑Sac, cerca de Puerto Príncipe, para apoyar la búsqueda. El pasado miércoles, mediante un mensaje en criollo haitiano, Bukele amenazó a las pandillas del país vecino con tomar acciones similares a las realizadas en El Salvador si no se devuelven a los soldados. Asimismo, el presidente de la República Dominicana, Luis Abinader, manifestó que conversó con Bukele para coordinar ayuda logística e inteligencia en la operación de rescate. Haití, la nación más pobre del continente, atraviesa una profunda crisis humanitaria que se ha agravado por el aumento de homicidios, secuestros, violaciones y reclutamiento de menores por parte de bandas armadas. La GSF, que cuenta con alrededor de 2.000 efectivos de seis países, aspira a alcanzar los 5.500 gradualmente.