El cadáver flotaba boca abajo dentro del Canal Nacional, cuando fue observado por vecinos que acuden a caminar alrededor del afluente. Entre las aguas verdosas, sobresalía el torso y las piernas, por lo que enseguida llamaron a los servicios de emergencia.
El hallazgo ocurrió el domingo hacia las 10:00 horas, a la altura de la Colonia San Andrés Tomatlán, en los límites de Iztapalapa y Coyoacán.
Minutos después llegaron policías del Sector Estrella, bomberos y socorristas del ERUM, quienes verificaron que era un hombre y que tenía una edad aproximada de entre 25 y 30 años. Enseguida lo llevaron a una orilla para evitar que fuera arrastrado por la corriente y lo cubrieron con una bolsa de plástico.
Las primeras hipótesis señalan que posiblemente cayó durante la madrugada y murió ahogado, pues ya presentaba rigidez y algunos raspones.
«El personal médico realiza la valoración del paciente masculino, diagnosticando ausencia de signos vitales por sumersión», detallaron en su informe.
Vestía sudadera negra, short negro y tenis blancos. En la espalda tenía un tatuaje de colores similar a un mandala, pero no fue identificado por ninguno de los vecinos que se acercó.
«No se le ve bien la cara, pero si fuera alguien de aquí ya hubiera venido su familia y dicen los oficiales que nadie ha preguntado. A lo mejor es uno de los chavos que viven en la calle porque hay varios que se quedan a dormir por aquí», comentó una vecina.
Alrededor de las 14:00 horas, los forenses de la Fiscalía capitalina concluyeron los peritajes y autorizaron que el cadáver fuera rescatado para trasladarlo al anfiteatro.