El senador de Morena Higinio Martínez ya levantó la mano para ser la próxima persona que presida del Senado, al reconocer públicamente que evalúa competir por la conducción de la Mesa Directiva a partir de septiembre, cuando concluya el actual periodo de Laura Itzel Castillo. "Tal vez sí busque la presidencia de la Directiva del Senado para el periodo próximo", admitió el legislador mexiquense, que sostuvo que después de ocho años en la Cámara Alta considera que llegó el momento de asumir mayores responsabilidades dentro del Congreso. La declaración de Martínez es el primer movimiento explícito dentro de Morena para la renovación de uno de los cargos más importantes del Poder Legislativo mexicano. Aunque la definición todavía está lejos y dependerá de los acuerdos internos de la 4T, el senador ya busca posicionarse como una opción para conducir la Cámara Alta durante el próximo año legislativo. El senador guinda apeló a la regla de alternancia de género que Morena ha respetado desde 2018 para justificar su aspiración: "Puede ser mujer o puede ser hombre, pero la paridad es una regla no escrita que hemos respetado desde el 2018". Y afirmó que, "Yo creo que se debe seguir respetando, que hoy sea un hombre. También hay hombres que han demostrado que tienen la capacidad y los medios para dirigir y ojalá se fijen en mí". El histórico dirigente del Grupo Texcoco aseguró además que cuenta con la experiencia necesaria para conducir el Senado en un momento complejo para el oficialismo. "Tenemos experiencia para enfrentar y conducir, si así fuera, el Senado de la República", afirmó. Como parte de su carta de presentación, destacó la relación política que construyó con legisladores de todas las fuerzas parlamentarias durante los últimos años. "Creo que tengo una relación respetuosa y aceptable con todos los senadores y todos los partidos", sostuvo. Las declaraciones del mexiquense se producen mientras Morena intenta explicar los resultados electoral de Coahuila, donde el PRI se quedó con los 16 distritos locales. La derrota llevó a una discusión sobre los errores de la campaña y el papel que jugaron las distintas corrientes del partido. Lejos de atribuir el resultado únicamente a las denuncias de presuntos compra de votos y presiones por parte del gobierno estatal, Higinio reconoció que la estrategia de Morena fracasó en la entidad. Aun así, aseguró que el oficialismo conserva la capacidad de recuperar terreno en los próximos procesos electorales y llegar competitivo a 2027.

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