Con estas acciones se busca que se “propicien hábitats y refugios de diversas especies de flora y fauna marina en el Golfo de México, así como fomentar la supervivencia, crecimiento y reproducción de especies comerciales, tales como el huachinango y con ello impulsar la actividad pesquera”.
Este es el segundo hundimiento controlado en un mes, ya que hace 15 días se realizó el del buque Onjuku.
Los hundimientos se realizaron, informó la Semar, “dentro del marco de las normas ambientales, de seguridad marítima y de navegación, mediante la coordinación interinstitucional y la preparación técnica del casco, así como la supervisión de las condiciones oceanográficas y operativas”.
En este caso, los arrecifes artificiales son estructuras submarinas incorporadas al ambiente marino, con el fin de imitar las funciones de un arrecife natural, mediante el hundimiento de un barco que ha concluido su vida útil, estructuras de concreto y otros materiales, con el fin de conservar o recuperar ecosistemas marinos.
Cada sistema arrecifal refleja el compromiso con el cuidado de los mares, en el ejercicio de la Autoridad Marítima Nacional, para impulsar el desarrollo del país en los términos de la normatividad vigente, subrayó la dependencia naval.