La poesía no empieza ni termina en el libro. Antes de quedar fijada en una página, también vive en la voz, en los acentos, los ritmos y las formas en que una comunidad nombra el mundo. Para la poeta Minerva Reynoso Álvarez, nueva coordinadora de Literatura del INBAL, recuperar esa dimensión oral implica cuestionar la idea de que la poesía pertenece exclusivamente al territorio de lo escrito. “También hay que discutir la hegemonía del libro frente a lo oral”, plantea Reynoso, cuya coordinación este sábado 22 de agosto llevará a cabo el Encuentro Internacional de Poetas en Voz Alta “Yo soy mi lengua”, en el Pabellón Escénico de Chapultepec, a las 12 horas. El encuentro reunirá a cinco poetas de América: Liliana Ancalao, de Argentina, que escribe en mapuche; Adriana Machi Paredes Pinda, de Chile, en mapuche williche; Negma Coyote, de Guatemala, en maya kaqchikel; Mikeas Sánchez, de México, en zoque, y Norma Cantú, poeta chicana de Estados Unidos, que trabaja entre el español y el inglés. Más que una muestra de lenguas, la propuesta busca ponerlas en relación y cuestionar las jerarquías que históricamente han determinado qué voces circulan y cuáles quedan al margen. Reynoso destaca, además, que algunas de las participantes aprendieron posteriormente las lenguas originarias que hoy utilizan en su poesía, como Ancalao y Coyote, mientras que Cantú explora la tensión entre inglés y español desde su experiencia chicana.

La voz como territorio: En ese cruce, la poesía hablada adquiere una dimensión que difícilmente puede trasladarse por completo a la página: entonación, ritmo, presencia y cuerpo. Ancalao, explica Reynoso, define su práctica como “oroliteratura”, justamente para subrayar la convivencia entre escritura y oralidad. El encuentro también pretende abrir una discusión más amplia sobre la lengua como identidad. “Todos somos nuestra lengua”, dice Reynoso, recuperando la frase de Gloria Anzaldúa sobre la defensa del propio acento. La reflexión puede ir desde las lenguas originarias hasta las variantes del español, incluidos los acentos regionales que suelen ser objeto de prejuicios. Además, la poesía mantiene una relación estrecha con la vida y la naturaleza. Las voces reunidas en el encuentro plantean, desde distintas tradiciones, una defensa de la memoria, la tierra, el agua y otras formas de vida, en sintonía con debates contemporáneos como la ecopoesía y la ecocrítica.

¿Quién lee poesía? Frente a la percepción de que México es un país que no lee, Reynoso prefiere observar otros circuitos: librerías con micrófonos abiertos, lecturas públicas y comunidades que recurren a la poesía para expresarse. “Creo que se lee un montón de poesía, se escucha mucha poesía. Hay una necesidad muy fuerte de expresarse”, sostiene. Por eso, el reto no sería solo escribir o publicar poesía, sino socializarla: hacer visible que ya forma parte de la vida cotidiana. “Una cosa es escribirla y otra cosa es socializarla”, resume. “Yo soy mi lengua” busca precisamente eso: que la escucha permita descubrir otras lenguas, pero también reconocer la propia.

“Yo soy mi lengua. Encuentro Internacional de Poetas en Voz Alta” Sábado 22 de agosto, 12:00 horas Pabellón Escénico Av. Paseo de la Reforma 111, Bosque de Chapultepec I Sección

Participantes del encuentro: - Liliana Ancalao: Autora y escritora argentina que escribe en lenguas mapuches, reconocida por difundir la memoria y la resistencia de los pueblos originarios de la Patagonia. - Adriana Machi Pinda: Poeta e investigadora chilena de la identidad mapuche-williche, cuya obra explora la medicina ancestral, la oralidad y el lazo con la naturaleza. - Mikeas Sánchez: Escritora, productora de radio y activista mexicana en lengua zoque, cuya poesía aborda la cosmovisión de su pueblo y la defensa del territorio. - Negma Coyote: Artista, escritora y tejedora maya kaqchikel de Guatemala, que utiliza la pintura, el teatro y los glifos antiguos para preservar su cultura. - Norma Elía Cantú: Escritora y académica mexicana-estadounidense, figura clave de la literatura chicana que plasma las vivencias de la frontera, el bilingüismo y el folclor.

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