Spotify ha modificado su algoritmo para eliminar de las recomendaciones la música basura y el spam generados con inteligencia artificial (IA), después de retirar más de 50 millones de canciones de este tipo en lo que va de año. La firma tecnológica ha dedicado los últimos seis meses a actualizar sus sistemas de recomendación con el objetivo de "dar mayor visibilidad a la música de artistas auténticos".

Estas actuaciones siguen a un análisis de las canciones que los usuarios no querían escuchar, el cual reveló "un patrón claro" de pistas que "se identificaban como basura o spam", según informa la compañía en un comunicado.

El algoritmo modificado atiende a distintas señales, que abarcan la interacción y los comentarios de los oyentes, los patrones de carga, los metadatos y la información de múltiples herramientas de detección de IA de terceros.

Spotify también rastrea las nuevas tácticas con las que los estafadores pretenden eludir las restricciones. Entre las identificadas, la firma cita cargas masivas, duplicados, manipulación de SEO, redes de listas de reproducción con spam y pistas artificialmente cortas.

Con estas medidas, la empresa asegura que solo en lo que va de año ha eliminado más de 50 millones de canciones basura y spam de las recomendaciones, y ha retirado por completo más de 75 millones de canciones spam de la plataforma por infracciones graves o reiteradas de sus normas.

Spotify no es la única plataforma que busca combatir las canciones generadas con IA. Deezer reconoció este verano que las pistas de audio generadas con IA suponen más del 50 por ciento de las nuevas subidas diarias a su plataforma y anunció una función que, una vez activada, permitirá eliminar por completo la música generada exclusivamente por IA de la experiencia de 'streaming'.

La publicación de canciones generadas por IA de baja calidad en las plataformas de streaming está relacionada con un fenómeno en el que las personas detrás de esas pistas buscan obtener un beneficio económico, ya sea mediante el abuso de perfiles de artistas reales o del uso de bots —cuentas automatizadas— para aumentar sus reproducciones.

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